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L a P e d r @ d a

El Criterio

Disidentes liberados: ¿Quién presiona a quien?

Germán Piniella
Progreso Semanal


Con la concesión de “licencia extrapenal” –una especie de libertad condicional– a cinco opositores que cumplían condena de prisión, el gobierno cubano sorprendió a la opinión pública internacional, a gobiernos extranjeros y a los propios detenidos. Previamente, junto a otros 15 presos que fueron trasladados a La Habana desde cárceles del interior del país, habían recibido exámenes médicos en el Hospital Militar Carlos J. Finlay.

Todos ellos forman parte del grupo de 75 disidentes detenidos en marzo de 2003 y juzgados por colaborar con el gobierno de EEUU en los intentos norteamericanos por derrocar al gobierno revolucionario de Fidel Castro. Con la liberación de esos cinco detenidos, suman ya 12 los que el gobierno cubano ha puesto en libertad en los últimos meses, pero fuentes de la disidencia interna, así como familiares de los presos, presumen que otros serían excarcelados próximamente.

La noticia ha despertado comentarios diversos, desde considerar el hecho como un gesto de buena voluntad de Cuba hacia la Unión Europea, hasta asegurar que el Presidente Fidel Castro ha cedido a las presiones de gobiernos extranjeros, organizaciones internacionales e instituciones gremiales.

Observadores del panorama político cubano comentan que la liberación de Raúl Rivero, el más promovido de los 75 disidentes en el exterior, fue decidida por el gobierno cubano a partir de la petición del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y discutida por las delegaciones de Cuba y España en la reciente Cumbre Iberoamericana celebrada en Costa Rica a mediados del mes de noviembre. Los mismos observadores aseguran que para no centrar la atención en Rivero, Cuba lo incluyó en el grupo de encarcelados que serían dejados en libertad por problemas de salud, la misma razón por las que liberó anteriormente a otros siete.

Sin embargo, a pesar de que el propio Rivero expresó en una entrevista su agradecimiento a España por sus gestiones, autoridades norteamericanas atribuyeron la liberación de los disidentes cubanos a la presión internacional y negaron que hubiera sido consecuencia de las diligencias del gobierno español.

Según Europa Press, el vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, declaró que no podía considerar “esta decisión cubana como el resultado de alguna nación en concreto, una reunión cercana o algo por el estilo”.

Pero más que hacer una valoración equivocada, con estas palabras Estados Unidos trata de restar protagonismo a España, que una vez más se distancia de la política norteamericana. El enfoque de Washington pone en evidencia su temor de un ablandamiento de las posiciones de la UE hacia Cuba, situación que se viene anunciando desde hace un par de meses.

El pasado 12 de octubre, fecha de la llegada de Cristóbal Colón a América y que España celebra como Día de la Hispanidad, el embajador español en La Habana, Carlos López Zaldívar, dio el primer indicio de la intención de cambio de su gobierno. Ante los invitados a la recepción, entre los que se encontraban numerosos opositores al gobierno cubano, anunció que su país estaba reconsiderando la política hacia Cuba. Varios de los disidentes invitados se marcharon en señal de protesta por las palabras del embajador.

Pero habría pasos adicionales, ya que la actual política es una conducta común de la UE, por lo que España ha llevado la discusión de un cambio de actitud al seno de la Unión.

En 2003, un tribunal cubano juzgó y condenó a prisión a 75 disidentes. Paralelamente, fueron ejecutados tres secuestradores de una embarcación que tomaron como rehenes y amenazaron de muerte a decenas de pasajeros. Ese mismo año, a instancias del entonces presidente del gobierno español, José María Aznar, los países de la UE, como reacción a las medidas judiciales cubanas, acordaron un paquete de medidas aún vigentes –congelamiento del diálogo político, reducción de visitas de altos funcionarios europeos a la isla, suspensión de la ayuda a proyectos culturales y sociales. Al mismo tiempo, decidían invitar a opositores a recepciones y actos en sus sedes diplomáticas en La Habana. El gobierno de Aznar daba otro paso en su “relación carnal” con EEUU al liderar una versión europea de la política norteamericana hacia Cuba.

Con esa posición la UE no sólo desconocía las razones de La Habana para defenderse de lo que considera las agresiones de una potencia extranjera, apoyadas en ciudadanos cubanos que los tribunales de Cuba juzgaron y condenaron por colaborar con la política ilegal de EEUU, sino que de hecho se sumaba al bloqueo político y económico que Estados Unidos ejerce contra la isla desde hace 45 años.

Fuentes cubanas consideran que aunque las medidas políticas de la UE son inamistosas no hubieran sido suficientes para una reacción como la que tuvo La Habana. Pero recibir en sus sedes diplomáticas y anunciar un apoyo político a quienes Cuba califica de confabulados con un gobierno extranjero, fue percibido no sólo como acto inamistoso, sino como injerencia en los asuntos internos de la isla. No es de extrañar que el gobierno cubano tomara represalias.

En respuesta, La Habana decidió no solo que sus funcionarios de cualquier nivel no asistieran a las celebraciones diplomáticas de la UE, sino que cerró el grifo a todo tipo de contacto con los diplomáticos y las sedes europeos.

Ahora el nuevo gobierno de España, que dio un paso de política independiente al retirar sus tropas de Irak y anunciar su vocación europea y de puente hacia Latinoamérica, reafirma su plataforma con la nueva actitud hacia Cuba. Lo que expresaba el embajador López en La Habana era que dicha política de la UE impedía los objetivos de liberalización y las flexibilidades que tanto España como la UE pretenden de la parte cubana. Esta posición tiene un fuerte asidero en la realidad

Según un diplomático europeo, la respuesta cubana hizo que “el más simple contratiempo o problema que confrontemos, de cualquier índole, debemos resolverlo sin la asistencia de la cancillería”. Y agregaba que como “las funciones propias nuestras son las relaciones y los contactos…el gobierno (cubano) nos dejó frente a un espejo en el que solo cabemos nosotros y nuestros iguales”.

Para romper ese espejo, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero decidió replantear a nivel de la UE el enfoque sobre Cuba, heredado del gobierno de Aznar, que ideologizó las relaciones. Aznar, mediante presión, exigía que “Castro mueva ficha”. Ahora La Habana las mueve, libera prisioneros y sin presión –al igual que los anteriores. Solo ha bastado que España, sin negar los objetivos propuestos con relación a Cuba y que han sido reiterados por Zapatero, anunciara un replanteo que ha llevado al seno de la UE, donde ha encontrado una coincidencia esencial: la política vigente ha sido ineficaz y contraproducente.

Como respuesta a esa decisión, el gobierno cubano restableció la pasada semana plenos contactos con la sede española y ha iniciado la liberación de prisioneros, sin que aún haya habido modificación de la política común europea. ¿A quién le toca el próximo paso?

Germán Piniella es un escritor cubano y Editor Asistente de Progreso Semanal.

germán@progresoweekly.com
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¿Qué hay detrás de la reciente crisis diplomática entre Panamá y Cuba?

Terrorismo y doble moral

Angel Guerra Cabrera
La Jornada


¿Qué hay detrás de la reciente crisis diplomática entre Panamá y Cuba? ¿Por qué el gobierno de Mireya Moscoso retiró a su representante en La Habana y expulsó al embajador cubano de su país? La señora Mireya cedió, es cierto, ante las exigencias de Washington y Miami sobre el proceso judicial contra terroristas de origen cubano en la nación istmeña y con su irresponsabilidad y ligereza llevó a la actual crisis, pero es desde esas dos ciudades que esta se ha gestado.
Nadie juicioso cuestionaría a la Casa Blanca de George W. Bush su condición de medallista de oro en la practica del terrorismo de Estado, pero sobre todo en la doble moral que aplica en su peculiar guerra contra el terrorismo, cuyo ejemplo más evidente es el caso de Cuba. Es una verdad de Perogrullo la responsabilidad de la gran potencia en la campaña de terrorismo contra la isla por más de cuatro décadas, cuyos operativos e instigadores radican en Miami. Pero pocas administraciones de ese país han hecho tanto como las de Bush –padre e hijo- por proporcionarles impunidad. Fidel Castro denunció en la Cumbre Iberoamericana de Panamá en 2000 la presencia de un grupo de terroristas de origen cubano que atentaría contra su vida. Los cuerpos de seguridad locales detuvieron a los sujetos y rápidamente se filtró a los medios de difusión su plan para volar con 9 kilos de explosivo C-4 el paraninfo de la Universidad de Panamá mientras el líder cubano se dirigía a una audiencia de cientos de estudiantes, académicos, activistas sindicales e indígenas. Desde entonces el proceso seguido contra los terroristas ha estado sujeto a constantes presiones políticas y mediáticas desde Washington y Miami, que han hecho esfumarse pruebas y graves delitos. El propósito parecía ser impedir que fueran condenados o, en todo caso, facilitar su fuga, como ya ocurrió en Venezuela y México con algunos de los ahora detenidos después de perpetrar acciones semejantes. Pero desde hace unas semanas se supo en Miami –y, por lo tanto, en La Habana- que Moscoso había hecho el compromiso con la mafia contrarrevolucionaria de otorgarles el perdón antes de que expirara su mandato.

También trascendió la noticia de una solicitud, con inocultable tufo electoral, formulada a la presidenta panameña en ese mismo sentido por el secretario de Estado Collin Powell. Sorprendida in fraganti por la denuncia del gobierno cubano a la infamia que tramaba, la señora Mireya optó por huir hacia delante y crear la crisis en curso. Ha llegado a decir que aunque no lo había decidido antes, “ahora sí” –en plan de venganza se entiende- está pensando en perdonar a los terroristas.

Son ellos Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Pedro Remón y Guillermo Novo. Posada, jefe del grupo es, al igual que los restantes, operativo de la CIA desde la década de los sesenta. Participó en la frustrada invasión de Bahía de Cochinos. Con posterioridad fue colocado por la compañía en un puesto clave de la policía secreta venezolana, cargo desde el cual organizó y dirigió la voladura de un avión de Cubana de Aviación con 73 pasajeros a bordo. Más tarde fue uno de los principales operativos en la represión de los movimientos guerrilleros en El Salvador y Guatemala y hombre de confianza de Oliver North en el Irán-contras(canje de armas por drogas para la contra nicaragüense).

Posada, a la sombra del entonces presidente Francisco Flores, íntimo de Bush y Aznar, creó un santuario terrorista en El Salvador desde donde dirigió la serie de atentados contra instalaciones turísticas cubanas en 1998. Jiménez ha intervenido junto a Posada en numerosos intentos de asesinar a Fidel Castro y ultimó en México al técnico de pesca cubano Artagnan Díaz; Remón asesinó en Nueva York al diplomático isleño Félix García y Novo es el ejecutor del ex canciller chileno Orlando Letellier. Estos son los personajes que la señora Mireya Moscoso proyecta indultar por razones “humanitarias”.

Afortunadamente Panamá no es Moscoso, cuyo gobierno está desacreditado por su entreguismo, corrupción e ineptitud, como demostraron las últimas elecciones. La presidencia de Moscoso es, en fin de cuentas, un fruto de la invasión yanqui a Panamá, cuya verdadera intención fue castigar al pueblo panameño por atreverse a recuperar el canal con Omar Torrijos al frente. Torrijos sostuvo una cálida amistad con Cuba como parte de una historia en que muy pronto nadie recordará a la señora Moscoso.

aguerra12@prodigy.net.mx

Confianza en el futuro de Cuba

Confianza en el futuro de Cuba Juan Marrero
2004-07-28



A Bush y sus compinches de mafia anexionista de Miami, obsesionados con la destrucción del socialismo en Cuba, las cosas no les están saliendo bien, no obstante las crueles medidas que han diseñado e implantado en las últimas semanas con el propósito de crear nuevos obstáculos al despegue económico y bienestar del pueblo cubano.



Durante el presente mes de julio se han producido varias noticias que deben tener muy sobresaltado al inquilino de la Casa Blanca. No son sobre la creciente resistencia del pueblo iraquí a la ocupación militar norteamericana, la proyección de la película de Michael Moore “Farenheit 9/11” y los escándalos de corrupción y fraudes de políticos estadounidenses, con lo cual tendría más que suficiente, sino relacionadas con Cuba, esa espina atragantada en la garganta del Imperio desde hace 45 años.



Comienzo por la última noticia recibida, que tal vez no sea la más trascendental, aunque no deja de tener importancia por el hecho de que la han promovido siete profesores en Medicina de diferentes universidades de Suecia, ninguno de ellos conocido con afiliación política de izquierda o con militancia antiimperialista. Ellos acaban de publicar en el diario sueco Aftonbladet, bajo el título “Cuba, los niños y la Unión Europea”, una declaración conjunta donde dicen cosas que deben haber sorprendido a la opinión pública sueca, la cual en los últimos años, ha sido muy manipulada, por políticos y la prensa, en relación con la información sobre Cuba. Los siete catedráticos han expresado cosas como las siguientes:



"Cerca de 200 millones de niños en el mundo carecen de hogar, están abandonados o marginados. Ninguno de ellos vive en Cuba. Cuba es todavía el único país de América Latina en el que aún los más pobres tienen aceptables condiciones de vida, donde los niños sobreviven y van a la escuela en lugar de a la calle, donde las mujeres acceden a la educación y el paro está por debajo del 3%".



También recuerdan que Cuba en los últimos tiempos ha sido reconocida internacionalmente por el desarrollo de la agricultura ecológica, por dar prioridad a los derechos de los niños y los discapacitados, por su lucha permanente contra el consumo de drogas y el sida, y por su colaboración con otros países en los campos de la salud y la educación.



Los que a diario intentan demonizar a Cuba, entre ellos el señor Bush, dicen todo lo contrario, a la vez que silencian y ocultan esos hechos que este grupo de científicos, de manera honesta, han presentado ante la opinión pública sueca. Estos catedráticos condenan el bloqueo norteamericano y también las acciones anticubanas de la Unión Europea.



Muy mal también deben haberle sabido a Bush y sus compinches la declaración hecha hace unos días por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un organismo del sistema de Naciones Unidas, de que “Cuba ha podido mantener sus logros sociales a pesar de la crisis económica de principios de los 90 y de su entorno adverso”, refiriéndose, obviamente, a la desaparición de los mercados tradicionales de exportación, tras el derrumbe de la Unión Soviética y el socialismo en Europa, al cierre de las posibilidades de financiamiento por organizaciones crediticias y a leyes como la Torricelli y Helms-Burton para apretar más la tuerca del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.



Otro hecho reciente que debe haber molestado al Emperador ha sido la reunión en La Habana de los cancilleres de los países de la comunidad del Caribe (CARICOM), y más aún los acuerdos que suscribieron con Cuba, entre ellos el establecimiento de un centro de entrenamiento para la capacitación de enfermeros y técnicos de la salud, y el otorgamiento de 50 plazas para que cada año profesionales de la salud caribeños obtengan grados científicos en instituciones cubanas de reconocido prestigio mundial. Hubo otros acuerdos relacionados con el combate mancomunado a distintas enfermedades, entre ellas el sida, en los países del Caribe. La firmeza y valentía de esas pequeñas naciones caribeñas se pone de manifiesto una vez más porque llegan a estos acuerdos con Cuba cuando el Imperio recrudece las amenazas, en la reciente directiva presidencial de Bush, de que Estados Unidos está dispuesto a aplicar sanciones a los países que desacaten las disposiciones de la Ley Helms-Burton.



¿Cómo se habrá sentido Bush cuando se produjo en La Habana, con la presencia del Presidente cubano Fidel Castro, la firma del acuerdo de transferencia tecnológica entre el Centro de Inmulogía Molecular de Cuba y la empresa Cancer Vox Corporation, de Los Angeles, Estados Unidos? Se trata de un hecho que no tiene precedentes en los últimos 45 años y que, renglón aparte, es revelador de los avances en las investigaciones que ha hecho Cuba en el terreno de las vacunas contra el cáncer, terrible enfermedad que azota a la humanidad. Tal acuerdo permitirá que científicos norteamericanos y cubanos trabajen estrechamente unidos para garantizar la producción de estas vacunas. Este acuerdo, además, es el mentis más rotundo a Bush y sus funcionarios que sueltan de vez en cuando la malévola especie de que las investigaciones cubanas están dirigidas a la producción de armas biológicas y no a curar enfermedades.



Tales éxitos, en su fondo, son expresión elocuente de que bajo un sistema social no capitalista, como el que soberanamente transita el pueblo cubano, y a pesar del criminal bloqueo económico, comercial y financiero, incluso en medio de una situación internacional bien compleja y difícil, un país subdesarrollado, no petrolero, como lo es Cuba, puede continuar soñando y alcanzar resultados de nivel internacional en distintos campos de la ciencia y los conocimientos.



La administración Bush, por otra parte, ha mostrado cierta irritación porque los gobiernos de México y Cuba decidieron restablecer a nivel de embajadores sus vínculos diplomáticos. Washington, al parecer, en su deseo de aislar a Cuba, esperaba que eso no sucediese tan pronto. Colin Powell, secretario de Estado, en un acto de aberrante injerencismo y de desconocimiento de la soberanía y dignidad de otras naciones, reprochó al canciller mexicano, Derbez, quien recientemente estuvo en Cuba, haber sostenido conversaciones con el gobierno de Fidel Castro y, en cambio, no haberse entrevistado con la llamada “disidencia” en Cuba, esa que ha sido organizada y pagada por la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. ¡Vaya desfachatez!



Y junto a todo esto, las manifestaciones de protesta en Miami contra las medidas anticubanas de Bush y sus compinches anexionistas han continuado durante todo el mes de julio como expresión de que el tiro parece haberles salido por la culata. Muchos analistas siguen diciendo que un voto de castigo contra Bush es posible esperarlo en La Florida en noviembre próximo.



En fin, en los días del aniversario 51 del asalto al Cuartel Moncada, las noticias sobre Cuba para Bush han sido malas. Y pueden ser peores si, como se especula por algunas fuentes externas, apareciese petróleo ligero en alta mar frente a las costas de La Habana, donde una compañía petrolera española ha invertido fuertes sumas y trabaja en la localización de esa riqueza.



Cuba sigue, entretanto, trabajando en incrementar su mayor riqueza: el talento humano. La confianza en el futuro de la Revolución está dada en ese potencial que masivamente brota como resultado de una obra educacional excepcional. Y esto Bush ni ningún imperialista o anexionista podrán frenarlo.

Testimonios de un pueblo que ha recuperado la dignidad

Testimonios de un pueblo que ha recuperado la dignidad ¿Cómo son los proyectos sociales de Hugo Chávez en Venezuela?

Pascual Serrano
Rebelión


El barrio La Vega, dentro del distrito de Libertador en Caracas, en uno de tantos en los que se están desarrollando los programas sociales del gobierno venezolano. Allí, una población de seis mil venezolanos son asistidos por el Plan Barrio Adentro destinado a proporcionar asistencia médica con la colaboración de profesionales cubanos. Tras un año de funcionamiento del programa, ya se ha construido un pequeño, pero flamante centro de salud. En él hay dos médicos cubanos y una odontóloga también cubana. Esta última, Milagros Meliá, lleva tan sólo dos meses y se ha integrado junto con otros mil quinientos odontólogos cubanos en un nuevo proyecto de asistencia odontológica recién inaugurado, el Plan Sonrisa, que ya atiende veinte pacientes cada día en este consultorio.

La doctora Loraley García hace un año que vino de Cuba para trabajar en La Vega. En la actualidad los médicos están asistiendo cuarenta consultas diarias. En la sonrisa de todas ellas se aprecia el amor por su trabajo. “Nos quieren, nos protegen”, es el comentario de la doctora García cuando se le pregunta por la sensación que su presencia despierta entre los venezolanos.

En la sala de espera está María González, que tiene 34 años y dos hijos, y que viene a solicitar asistencia. “Antes, si uno se ponía enfermo por la noche, debía esperar al día siguiente para ir al dispensario y muchas veces no te atendían o no tenían medicación”, afirma. “Otras veces –añade-, íbamos al hospital y debíamos de hacer cola durante más de diez horas para que después no nos hicieran caso. Cerca está el hospital militar San Agustín, pero sólo atendían a militares y a sus familias. Ahora ya nos asisten las veinticuatro horas del día”.

Omaina Rico también espera para que le retiren los puntos de una herida en la mano. “En los hospitales no nos atienden bien o no nos dan medicinas. Ayer fui al hospital Pérez Carreño y no me atendieron, por eso si debemos de ir a un hospital tiene que ser al hospital militar. Antes no podíamos hacerlo porque hacía falta ser familiar de algún militar”, afirma.

Las nuevas políticas sanitarias no sólo se fundamentan en la estructura de atención primera de estos centros en los barrios populosos, toda la infraestructura hospitalaria militar se ha puesto a disposición de todos los venezolanos, no sólo lo pudimos apreciar en La Vega, también en el barrio de San Agustín o en Macarao.

Preguntada María sobre cómo se sienten en la nueva situación que vive el país responde sin dudarlo: “No contentos, orgullosos”. Sin duda, el proceso venezolano ha aportado algo más que prestaciones sociales, ha llevado al pueblo el orgullo y la dignidad.

Escueta en palabras, le interrogo a María sobre qué ha pasado en Venezuela para que se produzcan estos cambios: “Pues Chávez, yo soy una madre orgullosa de lo que hay en este país”.

Dentro del Plan Barrio Adentro en La Vega se encuentra también la Casa de la Alimentación. Allí una vecina hace en su propia casa 150 menús para otras tantas personas de entre las más pobres del barrio, niños, ancianos y embarazadas. Es una mujer pobre que sabe que hay gente más pobre. “Yo tuve mucha necesidad, por eso sé lo importante que es el apoyo y la solidaridad con los más pobres de mi comunidad”, nos explica.

Los alimentos los proporciona el gobierno a través de Mercal, una infraestructura de distribución de alimentos en los barrios pobres con la colaboración del ejército. Quienes cocinan sólo se benefician en que se les incluye entre los comensales. Para controlar el buen funcionamiento en la selección de los destinatarios y el estado de la comida se ha creado un comité de salud.

En el barrio de La Vega, también están funcionando otros planes asistenciales y de desarrollo desconocidos hasta hace un año como la misión Vuelvan Caras, la misión Sucre, Ribas o Robinson.

Isidoro Niños tiene 42 años es uno de los vecinos que se ha integrado en la misión Vuelvan Caras destinada a proyectos de desarrollo económico. Es albañil y no tenía trabajo. Ahora cuatro grupos de 120 personas están cultivando ocho parcelas de terrenos donde han sembrado hortalizas. “El gobierno a través de fondos procedentes de la empresa pública de petróleos (PDVSA) nos proporciona insumos y semillas para poner en marcha los cultivos. Además, nos da una beca de 186.000 bolívares y derechos para organizarnos en cooperativas”, afirma.

Sobre la propiedad de la tierra que están trabajando, se trata de terrenos del estado que siempre estuvieron improductivos porque ningún gobierno se preocupó de facilitar la mínima logística para que se pudieran cultivar. Aunque Isidoro no tiene dudas en cuanto a la propiedad: “Mire, ahora la tierra es del que la trabaja”.

El éxito de estos planes, que los venezolanos llaman misiones, ha sido tal que la oposición ha pasado de considerarlos métodos de infiltración de agentes cubanos y de ideas comunistas a prometer que los mantendrán si logran derrocar al presidente Hugo Chávez en el referéndum del 15 de agosto y, posteriormente, llegar al gobierno.

Fredy Bernal, el alcalde de Libertador, donde viven dos millones de personas, muchas de ellas en difíciles condiciones, nos recuerda los inicios de las misión Barrio Adentro: “El reto era cómo llevar un programa donde nunca antes había llegado. Yo le pedí permiso al presidente Hugo Chávez para hablar con Fidel Castro y solicitarle que Cuba colaborara con médicos. A él le pareció bien, fue un éxito y el plan se amplió a todos el país. La oposición llevó a los tribunales la misión Barrio Adentro y se sentenció que era ilegal la presencia de médicos cubanos. Yo dije que no puede ser ilegal la salud y que no iba a acatar esa orden judicial, que les esperaba junto con los vecinos a que nos metieran presos. Nunca vinieron. Ahora los mismos que las llevaron a los tribunales para que las prohibieran dicen que van a continuar con las misiones”. Hoy en Venezuela hay once mil médicos cubanos asistiendo a la población más pobre del país, nada menos que catorce millones de venezolanos.

Sobre esa promesa también tienen las ideas muy claras los usuarios de los planes. “La oposición no va a mantener las misiones. La oposición no va a hacerlo porque ni está ni ha estado con los pobres”, afirma Isidoro Niños.

Existen en La Vega otros programas más discretos pero muy valiosos. Como el de Tierra Urbana que permite legalizar los terrenos donde en su día hicieron sus casas. Antes no podían pedir un préstamo o vivían en la inseguridad de una vivienda sin la adecuada acreditación. O el Plan Avispa que permite reemplazar un ranchito insalubre por una casa digna de dos habitaciones con la ayuda de soldados que no hacían nada encerrados en los cuarteles. Para los que están en la indigencia se creó el Plan Nacional de Vivienda, donde el gobierno subsidia el 70 % del precio de la casa o el 100 % a quienes, según se determine, no dispongan de recursos.

En la educación la revolución también ha sido absoluta. Las nuevas Escuelas Bolivarianas han permitido unir el anterior turno de mañana o tarde para que los niños de clases populares puedan comer en el colegio y garantizar la educación hasta los quince años. Ya están funcionando tres mil cien escuelas de este tipo. La Misión Robinson está destinada a la alfabetización de adultos, la Misión Ribas para quienes no pudieron acabar secundaria y la Misión Sucre para la etapa universitaria de los adultos que están trabajando o abandonaron la carrera.

La recién creada Universidad Bolivariana dará educación a 400.000 jóvenes de clases humildes. “Antes, en al Universidad Central sólo el 2 % de quienes iban eran pobres. Era una universidad pública y subsidiada por el gobierno para los ricos”, nos señala un vecino de La Vega.

En este barrio podemos entrar en un gran edificio recién inaugurado destinado a colegio por el día y por la noche a las misiones educativas. Allí está Amanda Peña, de cincuenta años, que está inscrita en la Misión Robinson. “Estoy aprendiendo mucho, le agradezco al gobierno que haya hecho lo que no hicieron los anteriores. Nos han tenido en cuenta, ahora hasta nos paran para que estudiemos. En cuarenta años aquí nunca nos enseñaron. Mis dos hijas están también en la misión Ribas”, afirma. Anameri Pérez, con dos hijos en Misión Robinson asiente a los comentarios de su vecina. Las cifras también son elocuentes. De un promedio anual de alfabetización de veinte mil personas durante los últimos veinte años, se ha pasado a un 1.200.000 alfabetizados en la primera mitad del 2004. Por su parte, la misión Ribas para educación secundaria está formando a más de un millón de venezolanos y la Misión Sucre para estudios universitarios a otros 120.000. Y es que el presupuesto del país en educación ha pasado del 2’8 % del PIB en 1998 al 7 % en el 2003.

También hay críticas, dos jóvenes nos paran a la salida del colegio para denunciar el barrizal que hay para acceder al colegio. Sin duda, hay muchas cosas que hacer todavía en Venezuela. Antes nadie si fijó en ese charco de barro porque por ese camino no se iba a ninguna escuela, no se iba a ningún lugar.

La Vega no es un barrio excepcional por disponer de estos planes de desarrollo. Las misiones se encuentran en cualquier zona suburbial de Caracas y en muchas del país, quizás no todavía en todas las necesarias. En Macarao se acaba de inaugurar el centro de salud. Juan Garrido, el médico cubano que lleva ocho meses aquí podrá dejar la casa particular de un vecino que le acogió para poder trasladarse a vivir a ese centro. Hasta ahora los vecinos de Macarao tenían un dispensario que llevaba veinte años sin funcionar. Juan Garrido nos relata el grave estado de salud en que se encontró a los vecinos de este lugar: “Había parásitos, deshidratación, un gran abandono sanitario. También pudimos comprobar que los médicos privados les pedían muchas pruebas innecesarias para sacarles el dinero”.

En Macarao disponen hasta de un licenciado en cultura física también gracias al gobierno cubano. Hipólito lleva un año aquí organizando actividades físicas para niños y ancianos, todas gratuitas. Aunque echa de menos su Cuba natal a la que pronto volverá, quiere dejar claro que “es una cosa muy bella lo que está sucediendo en Venezuela, todos los latinoamericanos somos hermanos y debemos trabajar juntos en mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo”.

También aquí se ha iniciado el plan de odontología. Extracciones, empastes y limpiezas hasta ahora sólo accesibles a quiénes tenían recursos económicos están a disposición de todos. Como diría Fredy Bernal, “hemos democratizado la sonrisa”.

Uno se pregunta por qué ha tenido que pasar tanto tiempo para que los venezolanos humildes puedan disfrutar de los recursos de un país rico y recuperar la dignidad. En Macarao, el joven Fernando Rodríguez aporta algunas claves. “Yo tengo treinta años, pero sólo me he planteado votar en las dos últimas elecciones, antes no me interesaba, no había nada por lo que votar. Ahora con Hugo Chávez sí”.

Para María la revolución ha sido tener médico para su dos hijos, para Isidro poder trabajar en sus propias tierras, para Amanda poder aprender a leer, para Fernando descubrir que la democracia tiene sentido. Todos ellos están convencidos de que no se van a dejar arrebatar el nuevo mundo que está naciendo en Venezuela. Han afrontado muchas batallas, el golpe de Estado del 11 de abril del 2002, el sabotaje petrolero de diciembre de ese año y cinco elecciones que buscaban bloquear el proceso de cambios en Venezuela. Ahora, el quince de agosto, los mismos que conspiraron para derrocar a su presidente, su Parlamento y su Constitución, quienes estuvieron llevándose la riqueza petrolera del país hacia sus residencias en Estados Unidos y quienes hoy en Iraq y antes en América Latina se creyeron con derecho a decidir el destino de los pueblos, buscan derribar al presidente de Venezuela mediante un referéndum revocatorio.

Un referéndum que a buen seguro ni lo ganaría Bush en su país ni la mayoría de los presidentes marionetas colocados en América Latina por Estados Unidos a golpe de intrigas y dinero. Pero que, en Venezuela, lo ganará Hugo Chávez, o lo que es lo mismo, lo ganarán María, Isidro, Amanda, Fernando, el pueblo venezolano.

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¿Se repetirá la farsa electoral del 2000 en la Florida?

¿Se repetirá la farsa electoral del 2000 en la Florida? Jean Guy Allard
2004-07-05



La dimisión sorpresa de Ed Kast, jefe del Departamento de las Elecciones (Division of Elections) de la Florida, con el pretexto de querer "perseguir otras oportunidades" confirma la trágica situación que reina en ese estado estratégico del país que desea enseñar democracia a Cuba.

Según los medios de prensa en la península, Kast, entre otras cosas, no aceptó proceder a la "purga" de las listas electorales según los criterios de la Administración de Jeb Bush, gobernador del estado y hermanísimo del presidente George W. Bush, a pesar de las enormes presiones que se le hicieron.

Tres años y medio después de las elecciones-farsa del 2000, y a cinco meses de los comicios de noviembre, la situación increíblemente anárquica del sistema electoral de la Florida no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado, según analistas del tema.

En cualquier Estado del mundo que se pretenda democrático, es impensable que el propio hermano de un candidato a la Presidencia, sea la persona que rija el funcionamiento de los comicios y la aplicación de sus reglas. En la Florida, nadie parece sorprenderse de lo ridículo de este grosero conflicto de intereses que provoca gran parte del actual reguero que se observa.

A Kast, quien ocupa este cargo desde hace una década, Jeb Bush quiso imponerle la eliminación a ciegas de las listas electorales de más de 47 000 ex reclusos, a partir de una compilación cuyo contenido es puesto en duda por varios interventores.

La Florida es uno de los siete estados donde no se restablece automáticamente el derecho a votar de los reclusos después de concluir la pena. (Maine y Vermont permiten a los detenidos votar mientras están en la cárcel.)

Al renunciar a su puesto, Kast comentó a sus colaboradores más cercanos que no se sentía cómodo con la presión creciente para que cumpla con esa tarea.

"Ed ha hecho varios comentarios en el sentido de que la naturaleza y lo oportuno de esa lista de ex reclusos no fueron de su responsabilidad. Pienso que su conciencia le indicó que no podía continuar involucrado en esas operaciones", contó Ion Sancho, el ex presidente de la Asociación de Supervisores de las Elecciones (Florida State Association of Supervisors of Elections)...
Unas horas antes, el senador demócrata y ex astronauta Bill Nelson, se sumaba a una demanda para reclamar la publicación de la lista controvertida.

En un editorial publicado el 9 de junio, el Florida Today señalaba una cosa increíble, característica de ese estado del país que tanto se autoproclama modelo de democracia: allí, los ciudadanos no tienen acceso a las listas electorales. Son secretas, de acuerdo con una legislación votada en el 2001 —el año que siguió a la elección fraudulenta del Presidente— por la Cámara Legislativa del estado, controlado por los Republicanos de Jeb Bush.

"Cosa aún más crítica, la ley deniega el acceso a una lista de los que se designan ex convictos que deben estar excluidos de la lista de electores", señala Florida Today.

Así que, confirma la publicación, miles de votantes fueron equivocadamente eliminados de las listas del 2000 por designarse como "ex reclusos".

La secretaria de Estado, Glenda Hood, nombrada por Jeb Bush, se opone a la publicación de la relación de votantes so pretexto de que se trataría de una "invasión de privacidad".

Florida Today comenta: "Esconder listas sólo mina la confianza del votante y (el senador) Nelson tiene razón cuando dice que el público debe tener acceso `a averiguar y a volver a averiguar' que las listas no están tirando equivocadamente la puerta sobre votantes legítimos".

Hood es la ex alcaldesa republicana de Orlando y amiga personal de Mel Martínez, ex secretario de Vivienda y… padrino, con Roger Noriega, del fascistoide Cuban Liberty Council, en la Casa Blanca. Los mismos individuos vinculados al terrorismo que pretenden garantizar la victoria a George W. Bush, a quien han impuesto las últimas medidas antifamilia decretadas por la Administración norteamericana contra Cuba.

UNA DIMISION "ALTAMENTE SOSPECHOSA"

Mientras tanto el Congresista Demócrata, Robert Wexler, exigió una investigación después de constatar que Hood y otros oficiales del estado sabían hace meses de "un problema" con las máquinas informatizadas en uso en los once condados, cuando pretenden haberlo descubierto hace poco.

El "problema" de software dificulta la auditoría adecuada de las máquinas y el estado está enterado de la situación desde hace más de un año, según artículos de la prensa citados por el político.

Por otra parte, Wexler, quien representa a Boca Ratón, en una carta dirigida al procurador general, Charlie Crist, cuestiona la repentina dimisión del máximo responsable del sistema electoral. En su carta, Wexler califica la partida de Kast de "altamente sospechosa".

El Congresista recuerda que el Jefe del Departamento electoral, en un testimonio rendido "bajo juramento", el 17 de mayo, ante un tribunal, en el marco de una demanda que él mismo presentó, había afirmado que no se había enterado del problema con los aparatos de voto hasta el día anterior cuando leyó "un artículo en la prensa".

Wexler afirma que un grupo de ciudadanos, del Miami-Dade Election Reform Coalition, ya había avisado a Kast y la secretaria Hood por escrito, en marzo.

Geoffrey Becker, quien abandonó recientemente la dirección del Partido Republicano de la Florida, confesó en conversaciones con el South Florida Sun-Sentinel, que era muy difícil convencer al público "que la votación es OK esta vez".

"Eso es una señal de desconcierto y de inestabilidad", comentó, por su parte, Asaron Lettman, director de la Fundación People For the American Way para la Florida.

"Se supone que la democracia no debe ser tan complicada"
Mary Jo Melone, periodista del St. Petersburg Times, comentó en una crónica publicada el 21 de junio, sobre la tarea de Buddy Johnson, supervisor de las elecciones para el condado de Hillsborough, quien trató de explicarle cómo iba a "purgar" a los ex reclusos.

"Tiene un trabajo que ninguna persona mentalmente sana quisiera. El debe, supuestamente, asegurarse de que todas las personas del Condado de Hillsborough que son elegibles para votar, y desean votar, tengan la posibilidad de hacerlo. El se encuentra en ese grupo infortunado, los supervisores de las elecciones de la Florida, encargados de hacer que el resto del país deje de reírse de nosotros."

Melone recordó cómo en el 2000 decenas de miles de personas fueron descalificadas erróneamente para votar por un lista "destacadamente descuidada" hecha por una empresa privada. "Muchos eran negros y presumiblemente demócratas".

La lista actual está hecha con un análisis de la base de datos del estado que contiene 4,6 millones de personas con antecedentes criminales, entre los cuales "de 400 000 a 600 000" son ex reclusos. Esos nombres fueron comparados con las listas electorales y 48 000 aparecieron como inscritos.

Pero esa lista es poco confiable, y esos nombres y los datos que los acompañan tienen que ser comprobados uno por uno, a mano, en las cortes de justicia.

(Para añadir a las dificultades, hace unos pocos días, presionado por grupos de derechos cívicos, Jeb Bush anunció que 20 861 ex reclusos… recuperarían su derecho y estarían inscritos a tiempo en las famosas listas para la próxima elección.)

Buddy Johnson, por su parte, afirmó a la periodista que en cualquier caso iba a mandar una carta a cada persona inscrita en la lista de ex reclusos y exigir una respuesta escrita. Los que no respondan serán considerados ex reclusos y eliminados.

"Se supone que la democracia no debe ser tan complicada. Eso es suficiente para soñar con una monarquía", comenta irónicamente la reportera.

Frank Cerabino, del Palm Beach Post, recurre también al humor para analizar una situación cuyo absurdo es demasiado evidente para quien se interesa en el tema con lucidez.

"Hay, aparentemente, tantos ex condenados andando Florida que restaurar su derecho a votar haría de ellos una porción significante de la demografía electoral", escribe el periodista.

Cerabino preguntó directamente al portavoz del Florida Department of Correction, organismo encargado de las cárceles de la Florida, cuántos ex condenados había exactamente en ese estado. "No tengo idea", contestó el funcionario y añadió que cada año el estado "escupe" un lote "fresco" de algunos 25 000 nombres.

También, señala el reportero, hay que considerar los que reingresan a la prisión, los que se van de la Florida y los que se mueren.

Cerabino señala que el Sentencin+g Project, ONG de Washington que se interesa en el tema, identificó a la Florida como el que mayor población de ex condenados tienen privados sus derechos a votar. Marc Mauer, subdirector del grupo, estima que "según quien usted desea creer, hay entre 400 000 y 600 000 ex reclusos" en la península.

"Eso es mucha gente, escribe el comentarista del Post. En comparación hay 47 794 abogados, 47 323 médicos, 32 487 contadores certificados y 196 132 representantes inmobiliarios. Así que si usted suma todos los médicos, los abogados, los contadores y los agentes inmobiliarios de la Florida, usted llega a 323 736, es decir, 75 000 personas menos que la estimación más conservadora de ex reclusos."

HOOD ENCONTRO UNA CULPABLE

En cuanto a las máquinas de votación informatizadas, la secretaria Hood acusa ahora a la supervisora de Miami-Dade, Constance Kaplan, de ser responsable de la demora en resolver el problema. En una carta fechada el 13 de marzo, Hood dice a Kaplan que debía haberle avisado, en junio del 2003, cuando se enteró del asunto.

Por su parte, Lida Rodríguez-Taseff, presidente de la Miami-Dade Election Reform Coalition, afirma que Kaplan distorsiona los hechos desde hace meses: "El 19 de abril del 2004, afirmó al subcomité electoral de la comisión del Condado que sólo en diciembre se había enterado del problema y de parte de la coalición. Hemos encontrado, más tarde, correos electrónicos que le mandamos explicándole el problema en detalle, en octubre".

Cinco meses antes del voto, la confusión no deja de ampliarse entre los responsables de las elecciones de noviembre en el país que enseña la democracia donde le conviene.

En California, el secretario de Estado, Kevin Shelley, acaba de "descertificar" todas las máquinas touch-screen (en la que se toca la pantalla para votar) y de establecer nuevas normas para el uso de equipos de votación informatizados.

Las touch-screen fueron eliminadas por tener los mismos defectos de mal funcionamiento que las de la Florida que se usarán en noviembre.

"Si cada voto en la Florida fuera contado, el hermano de Jeb estaría todo su tiempo cayéndose de su bicicleta en su rancho tejano", comentó recientemente Jim DeFede, del Miami Herald.
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LA COSA NO ESTÁ FÁCIL PARA KOZAK

Percy Alvarado

WDS/La Pedrada


Michael Kozak, vicesecretario principal adjunto de Estado para Asuntos de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de los Estados Unidos, salió a la palestra pública para lanzar las reiterativas diatribas de la Administración Bush contra Cuba. En recientes declaraciones ofrecidas el 16 de junio pasado ante la Subcomisión de Derechos Humanos y Bienestar, de la Comisión de Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, Kozak destacó que la Casa Blanca sigue ofreciendo su apoyo incondicional a la contrarrevolución interna a los que tilda de "luchadores por la democracia".

De la misma manera, su intervención ante los miembros de la Cámara sirvió para repetir las manidas acusaciones contra el gobierno cubano de "cometer constantes abusos contra los derechos humanos" en la Isla.

Usando el mismo lenguaje agresivo, falsario e ingerencista de su presidente, George W. Bush, y de sus tracatanes más descollantes como Colin Powell, Roger Noriega y Otto Reich, Kozak alabó los esfuerzos y compromisos de Estados Unidos "para apoyar a los ciudadanos cubanos en su lucha por lograr la democracia". El cinismo empleado por el funcionario norteamericano le permitió esconder una flagrante verdad ante los miembros de la Cámara de representantes, y es que esos "esfuerzos por lograr la democracia en Cuba" han consistido, primero que todo, en una guerra sucia y criminal contra el pueblo cubano, mantenida durante más de cuatro décadas. Por supuesto, Kozak escamoteó ante el auditorio los cientos de hechos terroristas perpetrados contra humildes trabajadores, estudiantes y niños cubanos, así como los intentos de destruir objetivos económicos y sociales por medio de bombas y medios incendiarios.

¿Habrá olvidado Kozak el criminal bloqueo mantenido contra los cubanos y el intento actual de su administración por matar de hambre a este pueblo? ¿Habrá olvidado que esos "nobles esfuerzos" se han basado en el terror, en la implementación de ataques biológicos, uno de los cuales provocó la muerte de 101 niños cubanos? Al referirse a la justa medida adoptada por el gobierno cubano de juzgar, con todas las prerrogativas y garantías legales, a 75 contrarrevolucionarios y servidores del imperialismo yanqui, encargados de promover campañas difamatorias contra la realidad cubana, Kozak utilizó las mismas infames acusaciones esgrimidas contra Cuba de violar los derechos humanos de estas personas. Desconocedor de las convicciones mayoritarias de los cubanos a favor de la Revolución, se atrevió a declarar: "Sin embargo, a pesar del peligro verdadero de encarcelamiento, está claro que los cubanos le están perdiendo el miedo al régimen moribundo y exigen un papel en la elaboración de su propio futuro democrático". Parece que Kozak, así como los miembros de la administración norteamericana, no vieron al pueblo cubano marchar el pasado 14 de mayo en apoyo a la que consideran su verdadera democracia, en la que viven y se desarrollan, y rechazando la falsa democracia que quieren imponerle desde el Norte.

Haciendo alusión a la actual campaña de mentiras promovida contra Cuba, apoyándose en sus acólitos de la Unión Europea y de algunos países latinoamericanos, dijo: "Para apoyar los sueños de los cubanos de democracia, Estados Unidos ofrece apoyo moral así como apoyo político mediante las iniciativas sostenidas en foros internacionales como la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (CDHNU)". Le faltó aclarar, por supuesto, que dicho "apoyo moral y político" consistió en las más sórdidas presiones y chantajes contra los países miembros de la CDH, obligándolos tácitamente a someterse a su voluntad de aislar a Cuba y desvirtuar la realidad que se vive en este país. Si no se plegaban a sus designios, sin lugar a dudas, hubieran recibido castigos de diferente índole.

Haciendo un esbozo de los siniestros planes ingerencistas de su administración, que no excluyen la vía de la agresión al estilo de lo ocurrido en Afganistán e Iraq, Kozak declaró que "la política de Estados Unidos propone también alentar una transición rápida y pacífica a la democracia en Cuba". Señaló, haciendo referencia al neo engendro intervencionista conocido como la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre (CAFC), creado bajo los auspicios de Bush en octubre de 2003, que la labor de la misma es "desarrollar un enfoque de actuación con iniciativa, integrado y disciplinado sobre cómo Estados Unidos puede trabajar para acelerar una transición pacífica a la democracia y, en particular, mediante la rotura del bloqueo de información del régimen".

Preparando el terreno para meter sus manos en una supuesta Cuba postCastro, explicó a los miembros de la Cámara que "la comisión también tiene el mandato de desarrollar planes de contingencia para asistir a una Cuba libre durante semejante transición, si es que sus ciudadanos piden tal ayuda".

La mayor mentira de Kozak, al igual que la de su errado presidente, consiste en aseverar que Estados Unidos es respetuoso de los deseos del pueblo cubano con respecto a su futuro. ¿Por qué, entonces, si arguye falsamente que Estados Unidos no procura imponer las condiciones de la transición cubana, ya que "el pueblo cubano tiene que decidir el futuro de Cuba", se encargan de decidir las condiciones de ese supuesto tránsito social y político? ¿No es, acaso, abierta injerencia el destinar 41 millón de dólares por un plazo de dos años para promover un cambio político no deseado por la mayoría de los cubanos?.

Como puede apreciarse con respecto a las declaraciones del señor Michael Kozak, Estados Unidos no descansará hasta destruir a la Revolución Cubana. La cuestión principal, desde luego, es si los que dice pretender ayudar, lo aceptarán. Como ven, la cosa no está fácil para Kozak.

Tratan de asesinar a Cuba

Tratan de asesinar a Cuba Michael Parenti
2004-06-20

Rebelión
Traducido para Rebelión por Germán Leyens


Las relaciones entre EE.UU. y Cuba han ido de mal a peor. Bajo la administración de George W. Bush, el boicot de EE.UU. ha sido impuesto de modo más estricto. La agitación contra el gobierno en Cuba ha sido financiada y dirigida por la sección de intereses de EE.UU. en La Habana. Las restricciones del Departamento de Estado sobre los viajes a la isla se han hecho más duras que nunca antes. Y lo que es el peor presagio de todo, a principio de 2003, especialistas de EE.UU. comenzaron a hablar abiertamente de invadir Cuba – una discusión que fue provisionalmente interrumpida sólo después de que la invasión de Irak resultó ser tan costosa.

Durante más de dos décadas, los responsables de la política en Washington han tratado a Cuba con un antagonismo sin tregua. ¿Por qué? Los gobernantes de EE.UU. y sus fieles acólitos en los medios dominantes han propagado toda suerte de deformaciones para engañar al mundo respecto a su política de agresión contra Cuba ¿Por qué?

En defensa del capitalismo global

En junio de 1959, unos cinco meses después del triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de La Habana promulgó una ley de reforma agraria que significaba la apropiación por el estado de grandes propiedades de tierras privadas. Con la aplicación de esta ley, las corporaciones azucareras de EE.UU. terminaron por perder unas 675.000 hectáreas de tierra de primera calidad y muchos millones de dólares en futuras exportaciones de cultivos comerciales. El año siguiente, el presidente Dwight Eisenhower, citando la “hostilidad” de La Habana hacia Estados Unidos, redujo la cuota de azúcar de Cuba en cerca de un 95%, imponiendo en realidad un boicot total sobre el azúcar producido por los entes públicos cubanos. Tres meses más tarde, en octubre de 1959, el gobierno cubano nacionalizó todos los bancos y las grandes empresas comerciales e industriales, incluyendo la gran cantidad que pertenecía a firmas de EE.UU.

El alejamiento de Cuba de un sistema de libre mercado dominado por firmas de EE.UU. y su acercamiento a una economía socialista no basada en los beneficios la llevó a ser el objeto de una serie ininterrumpida de ataques perpetrados por el estado nacional de seguridad EE.UU. Estos ataques incluyeron sabotaje, espionaje, terrorismo, secuestros, sanciones comerciales, el embargo y una invasión directa, todos patrocinados por EE.UU. El propósito tras esta agresión fue tratar de debilitar la Revolución y devolver a Cuba a los tiernos favores del capitalismo global.

La actitud de EE.UU. hacia Cuba ha sido consecuente con su política, que viene de largo, de tratar de subvertir a todo país que siga un camino alternativo en el uso de su tierra, su mano de obra, su capital, sus mercados, y sus recursos naturales. Cualquier nación o movimiento político que impulse el auto-desarrollo, los servicios humanos igualitarios y la propiedad pública son condenados como enemigos de EE.UU. y son el objeto de sanciones u otras formas de ataque. Al contrario, los países considerados “amistosos hacia EE.UU.” y “pro-occidentales” son los que se ponen a la disposición de los grandes inversionistas de EE.UU. bajo condiciones que son totalmente favorables a los adinerados intereses corporativos. Desde luego, no es lo que los gobernantes de EE.UU. le dicen al pueblo del Norte de América. Ya en julio de 1960, la Casa Blanca, acusó a Cuba de ser “hostil” a Estados Unidos (a pesar de las repetidas iniciativas del gobierno cubano para lograr relaciones amistosas normales). El gobierno de Castro, según Eisenhower, estaba “dominado por el comunismo internacional”. EE.UU. repitió a menudo la acusación de que el gobierno de la isla era una cruel dictadura y que Estados Unidos no tenía otra alternativa que tratar de “restaurar” la libertad en Cuba.

Los gobernantes de EE.UU. nunca explicaron por qué estaban tan repentinamente preocupados por las libertades del pueblo cubano. En las dos décadas anteriores a la Revolución, sucesivas administraciones en Washington no manifestaron ninguna oposición a la autocracia brutalmente represiva encabezada por el general Fulgencio Batista. Al contrario, le enviaron ayuda militar, hicieron vigorosos negocios con él, y lo trataron bien en toda forma posible. La diferencia significativa pero tácita entre Castro y Batista fue que Batista, un gobernante de la burguesía compradora, dejó a Cuba abierta a la penetración del capital de EE.UU. Al contrario, Castro, y su movimiento revolucionario, eliminaron el control corporativo privado de la economía, nacionalizaron propiedades de EE.UU., y renovaron la estructura de clases hacia un modo más colectivizado e igualitario. Es lo que convirtió a Fidel Castro en alguien tan insufrible en Washington – y lo sigue siendo.

Sobra decir que el método de maltrato de EE.UU. ha sido aplicado a otros países que Cuba. Numerosos regímenes potencialmente disidentes que han solicitado relaciones amistosas han sido recibidos con insultos y agresión de Washington: Vietnam, Chile (bajo Allende), Mozambique, Angola, Camboya, Nicaragua (bajo los sandinistas), Panamá (bajo Torrijos), Granada (bajo el New Jewel Movement), Yugoslavia (bajo Milosevic), Haití (bajo Aristide) Venezuela (bajo Chávez), y muchos más. El modus operandi de EE.UU. es:

Acumular críticas contra el gobierno en cuestión por encarcelar a los carniceros, asesinos, terroristas y torturadores del antiguo régimen reaccionario respaldado por EE.UU.;
Denunciar al gobierno revolucionario o reformista como “totalitario” por no instituir de inmediato una política electoral de estilo occidental;
Lanzar ataques ad hominem contra el líder, describiéndolo como fanático, brutal, represivo, genocida, ávido de poder, o incluso mentalmente desequilibrado.
Denunciar al país como una amenaza para la paz y la estabilidad regionales.
Acosar, desestabilizar, e imponer sanciones económicas para paralizar su economía;
Atacarlo utilizando testaferros entrenados, equipados y financiados por EE.UU. y dirigidos por miembros del antiguo régimen, o incluso con fuerzas armadas regulares de EE.UU.

Manipulación de la opinión pública
La manera como la prensa capitalista de propiedad corporativa ha servido en la cruzada contra Cuba nos dice mucho sobre por qué el público de EE.UU. está tan desinformado sobre los temas relacionados con ese país. Siguiendo la línea oficial de la Casa Blanca, los medios noticiosos corporativos negaron regularmente que Estados Unidos tuviese propósitos agresivos contra Cuba o cualquier otro gobierno. La posición adoptada contra Cuba, se dijo, fue simplemente una de defensa contra la expansión comunista. Cuba fue repetidamente condenada como instrumento de la agresión y del expansionismo soviético. Pero ahora, cuando la Unión Soviética ya no existe, Cuba sigue siendo tratada como un enemigo mortal. Los actos de agresión de EE.UU. – incluyendo la invasión armada propiamente tal – continúan siendo mágicamente transformados en actos de defensa. Hemos visto estos malabarismos una y otra vez, por última vez en la agresión contra Irak.

Veamos el caso de la Bahía de Cochinos [Playa Girón]. En abril de 1961, 1.600 exiliados cubanos de derecha, entrenados y financiados por la CIA, con la ayuda de cientos de “consejeros” de EE.UU., invadieron Cuba. Según uno de sus líderes, Manuel de Varona (citado por el New York Daily News, del 8 de enero de 1961), su intención era derrocar a Castro y establecer un “gobierno provisional” que “restaure todas las propiedades a sus propietarios legales”. Informes sobre la inminente invasión circularon ampliamente por toda Centroamérica. En Estados Unidos, sin embargo, donde dicen que existe la prensa más libre del mundo, pocos sabían algo del tema. La creciente evidencia de una inminente invasión fue suprimida por Associated Press y United Press International y por todos los principales periódicos y semanarios – en un impresionante acto unánime de auto-censura. La acusación de Fidel Castro de que los gobernantes de EE.UU. planeaban la invasión de Cuba fue descartada por el New York Times como “estridente... propaganda anti-americana”, y por Time magazine como el “continuo melodrama de mal gusto de invasión” de Castro. Cuando Washington rompió las relaciones diplomáticas con Cuba en enero de 1961, el New York Times explicó: “Lo que agotó la paciencia de EE.UU. fue una nueva ofensiva de propaganda de La Habana que acusaba a EE.UU. de estar complotando una ‘inminente invasión’ de Cuba”. ¡Cuán ridículo era que La Habana pudiera albergar semejantes sospechas! Pero, en realidad, la invasión de la Bahía de Cochinos resultó ser algo más que un producto de la imaginación de Fidel Castro. La predominancia de la ortodoxia anticomunista en la vida pública de EE.UU. es tal que, después de la Bahía de Cochinos, hubo una ausencia total de discusión crítica entre los personajes políticos de EE.UU. y los comentaristas de los medios sobre la impropiedad de la invasión. En su lugar, los comentarios se concentraron exclusivamente en los temas tácticos. Hubo repetidas referencias a la desilusión del “fiasco” y al “desastroso intento” y a la necesidad de liberar Cuba del “yugo comunista”. Jamás se reconoció que la invasión fracasó no por “insuficiente cobertura aérea” como pretendieron algunos invasores, sino porque el pueblo cubano, en lugar de alzarse para apoyar a la fuerza expedicionaria contrarrevolucionaria, como esperaban los dirigentes de EE.UU., cerró filas tras su Revolución.

Entre los invasores cubanos del exilio capturados cerca de la Bahía de Cochinos (según el gobierno cubano) había hombres cuyas familias habían poseído en conjunto en Cuba 371.500 hectáreas de tierra, 9.666 casas, 70 fábricas, 5 minas, 2 bancos, y 10 centrales azucareras. Eran los vástagos de la clase propietaria privilegiada de la Cuba prerrevolucionaria, que volvían para recuperar sus considerables propiedades. Pero en los medios de EE.UU. fueron presentados como nada más que los consagrados campeones de la libertad – que habían vivido tan confortablemente y sin quejarse durante la dictadura de Batista.

¿Por qué iba el pueblo cubano a apoyar la “dictadura de Castro”? No lo explicaron jamás en Estados Unidos. Ni una palabra apareció en la prensa de EE.UU. sobre los progresos vividos por los cubanos comunes bajo la Revolución, los millones que tuvieron por vez primera acceso a la educación, a la alfabetización, a los cuidados sanitarios, a viviendas decentes, a trabajos con remuneración adecuada y a buenas condiciones de trabajo, y a una serie de otros servicios públicos – todos los cuales están lejos de ser perfectos pero que, a pesar de todo, ofrecen una vida mejor que la miseria del libre mercado sufrida bajo el antiguo régimen de EE.UU. y Batista.

Evitan mejores relaciones

A causa del embargo de EE.UU., Cuba tiene los mayores costos de importación-exportación de cualquier país del mundo, ya que tiene que comprar sus autobuses escolares y sus suministros médicos de países como Japón y otros sitios lejanos en lugar de hacerlo del cercano Estados Unidos. Mejores relaciones con EE.UU. ofrecerían a los cubanos más comercio, tecnología y turismo, y la posibilidad de reducir sus gastos de defensa. Pero las iniciativas de La Habana en las que trató de lograr relaciones más amistosas han sido repetidamente rechazadas por sucesivas administraciones en Washington. Si el gobierno de EE.UU. justifica su propia hostilidad sobre la base de que Cuba es hostil hacia Estados Unidos, ¿qué pasa con esa justificación cuando el gobierno cubano trata de ser amigable? La respuesta consiste en subrayar lo negativo. Incluso cuando informan sobre las cordiales iniciativas de acercamiento hechas por Cuba, los especialistas de los medios de EE.UU. y los responsables de la política en Washington perpetúan el estereotipo de un siniestro “régimen marxista” como un agresor manipulador. El 1 de agosto de 1984, el New York Times publicó un “análisis de noticias” intitulado “¿QUÉ SE ESCONDE TRAS DEL TONO MÁS SUAVE DE CASTRO?” El título mismo sugería que Castro tenía otras intenciones. La frase inicial decía: “Una vez más Fidel Castro habla como si quisiera mejorar las relaciones con Estados Unidos” (“como si”, no de verdad). Según el Times, Castro estaba interesado en “aprovechar” el comercio, la tecnología y el turismo de EE.UU., y preferiría “no gastar tanto tiempo y energía en la defensa nacional”. Parecería una base promisoria para la mejora de relaciones. Fidel Castro estaba diciendo que el propio interés de Cuba era tener vínculos diplomáticos y económicos más amistosos con Washington, y no, como afirmaba Estados Unidos, el armamentismo y las confrontaciones agresivas. A pesar de todo, el análisis del Times no dio ninguna importancia al deseo declarado de Castro de reducir las tensiones y, en lugar de hacerlo, presentó el resto de la historia desde la perspectiva del gobierno de EE.UU. Señaló que la mayoría de los funcionarios en Washington “parecen escépticos”... La administración sigue creyendo que la mejor manera de tratar al líder cubano es con una firmeza inflexible... Los funcionarios de la administración ven pocas ventajas en flaquear”. El artículo no explicó lo que justificaba esta posición “escéptica”, ni por qué una reacción totalmente negativa a Castro debería ser descrita como “firmeza inflexible” en lugar de, digamos, “rigidez inflexible”. Tampoco dijo por qué la disposición a responder seriamente a esta apertura debiera ser calificada de “flaqueo”. La impresión que produjo fue que Castro, ávido de poder, estaba tratando de conseguir algo de nosotros, pero que a nuestros líderes no se les engañaba tan fácilmente. No hubo explicación de lo que Estados Unidos podía perder si iniciara relaciones más amistosas con Cuba. En breve, la posición de EE.UU. es inmune ante la evidencia. Si los cubanos condenan la agresión de EE.UU., prueban su hostilidad y sus intenciones diabólicas. Si actúan de modo amigable y piden arreglos negociados, y muestran su disposición a hacer concesiones, se supone que tienen alguna intención oculta y que recurren a estratagemas engañosamente manipuladores. La posición de EE.UU. no es falseable: Tanto A como no-A se convierten en pruebas de lo mismo.

La “Democracia” y sus dobles rastreros.

Los responsables de la política de EE.UU. han condenado durante mucho tiempo a Cuba por su prensa controlada. Los cubanos, se nos dice, están sometidos a un adoctrinamiento totalitario y no gozan del diverso y abierto discurso que, según dicen, se halla en los medios “libres e independientes” de EE.UU. En realidad, el cubano promedio tiene más acceso a las fuentes noticiosas occidentales que el estadounidense común tiene a las fuentes cubanas. Lo mismo valía en la antigua Unión Soviética. En 1985, el líder soviético, Mikhail Gorbachev señaló que los programas de televisión, las películas, los libros, la música y las revistas de EE.UU. se encontraban en relativa abundancia en la URSS en comparación con el suministro casi inexistente de películas y publicaciones soviéticas en Estados Unidos. Ofreció que dejaría de interferir las emisiones de la Voz de América a su país si Washington permitía la transmisión en frecuencias normales de Radio Moscú a EE.UU.; una oferta que fue declinada por el gobierno de EE.UU.

De la misma manera, Cuba es bombardeada con emisiones de EE.UU., incluyendo a la Voz de América, estaciones regulares en idioma español desde Miami, y una estación de propaganda patrocinada por EE.UU. llamada “Radio Martí”. La Habana ha solicitado que a Cuba se le otorgue una frecuencia para uso cubano en Estados Unidos, lo que Washington se ha negado a hacer. Como reacción ante los que atacan la falta de disenso en los medios cubanos, Fidel Castro ha prometido abrir la prensa cubana a todos los opositores a la Revolución el día en que vea que los comunistas de EE.UU. gocen de acceso regular a los medios importantes del país. Sobra decir que los gobernantes de EE.UU. jamás han aceptado la oferta.

Cuba también ha sido condenada por no permitir que su gente huya de la isla. Que tantos quieran abandonar Cuba es tratado como prueba que el socialismo es un sistema implacablemente represivo, en lugar de que el embargo de EE.UU. ha hecho la vida difícil en Cuba. Que tantos millones más quieran abandonar países capitalistas como México, Nigeria, Polonia, El Salvador, Filipinas, Corea del Sur, Macedonia, y otros demasiado numerosos para mencionarlos, no es tratado jamás como un motivo para poner en duda el sistema de libre mercado que inflige semejante miseria al Tercer Mundo.

Gracias a un acuerdo entre La Habana y Washington, el gobierno cubano permitió que personas partieran a EE.UU. si poseían una visa para EE.UU. Washington había aceptado extender 20.000 visas al año, pero en realidad otorgó pocas y prefirió incitar a los viajes ilegales y cosechar su valor propagandístico. Los cubanos que huyeron ilegalmente sobre lanchas endebles y embarcaciones y aviones secuestrados fueron saludados como héroes que arriesgaban sus vidas para huir de la tiranía de Castro, y recibieron asilo en EE.UU. Cuando La Habana anunció que permitiría que todo el que lo quisiera se fuera, la administración Clinton volvió a una política de puertas cerradas, temiendo una ola de inmigración. Ahora, los políticos responsables en EE.UU. expresaron su preocupación de que el escape de demasiados refugiados descontentos ayudaría a Castro a mantenerse en el poder al aliviar las tensiones dentro de la sociedad cubana. En breve, Cuba fue condenada por no permitir que sus ciudadanos se fueran y luego por permitir que lo hicieran.

No hay vuelta al punto de partida

A falta de una perspectiva de clase, toda clase de expertos llega a conclusiones sobre Cuba que se basan en apariencias superficiales. Mientras asistía a una reunión del Consejo de Asuntos Mundiales en San Francisco, escuché a algunos participantes que se referían a que Cuba había “vuelto al punto de partida” de los días de antes de la Revolución. En la Cuba prerrevolucionaria, los mejores hoteles y tiendas estaban reservados para los extranjeros y para los relativamente pocos cubanos que tenían dólares yanquis. En la actualidad, es lo mismo, observaban, regodeándose, esos expertos.

Esa opinión pasa por alto algunas diferencias importantes. Corto de divisas duras, el gobierno revolucionario decidió aprovechar sus hermosas playas y clima asoleado para desarrollar la industria del turismo. En la actualidad, el turismo es una de las fuentes más importantes de ingresos de divisas duras de Cuba, si no la más importante de todas. Es verdad, los turistas reciben alojamientos que la mayoría de los cubanos no se pueden permitir. Pero en la Cuba prerrevolucionaria, los beneficios del turismo los percibían las grandes corporaciones, los generales, los jugadores y los mafiosos. En la actualidad, los beneficios se reparten entre los inversionistas extranjeros que construyeron y dirigen los hoteles y el gobierno cubano. La porción que va al gobierno ayuda a pagar por las clínicas, la educación, la maquinaria, la importación de combustible, y cosas parecidas. En otras palabras, la gente cosecha gran parte de los beneficios del turismo – tal como ocurre con los beneficios de las exportaciones cubanas de azúcar, café, tabaco, ron, mariscos, miel, níquel y mármol.

Si Cuba estuviera exactamente donde se encontraba antes de la Revolución, totalmente sumida en la servidumbre del estado-cliente, Washington hubiera levantado el embargo y abrazado a La Habana, como lo ha hecho hasta cierto punto con China y Vietnam – que impulsan ambos enérgicamente el crecimiento de un sector de economía privada de bajos salarios. Cuando el gobierno cubano ya no utilice el sector público para redistribuir una parte importante del valor de la plusvalía a la población en general, cuando permita que la riqueza de la plusvalía sea embolsada por unos pocos propietarios corporativos acaudalados, cuando devuelva las fábricas y las tierras a una opulenta clase propietaria – como lo han hecho los antiguos países comunistas de Europa Oriental – entonces habrá vuelto al punto de partida, volviendo a una servidumbre privatizada, de libre mercado, de estado-cliente. Y sólo entonces será calurosamente recibida por Washington – como ha ocurrido con las antiguas naciones ex comunistas de Europa Oriental.

En 1994, escribí una carta al representante Lee Hamilton, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, urgiendo una normalización de las relaciones con Cuba. Me respondió que la política de EE.UU. hacia Cuba debía ser “puesta al día” para ser más efectiva, y que “debemos poner a Cuba en contacto con las ideas y la práctica de la democracia... y los beneficios económicos de un sistema de libre mercado”. El embargo, continuó Hamilton, fue impuesto para “impulsar el cambio democrático en Cuba y en represalias por una apropiación en gran escala de los activos estadounidenses por el régimen de Castro”.

Sobra decir que Hamilton no explicó por qué su propio gobierno – que había apoyado durante generaciones a una dictadura prerrevolucionaria en Cuba – insistía tanto ahora en instalar una democracia al estilo EE.UU. en la isla. Lo revelador en su carta fue su reconocimiento de que la política de Washington estaba dedicada a promover la causa del “sistema de libre mercado” y en represalias por la “apropiación en gran escala de los activos estadounidenses”. Precisamente con esas palabras, nos informaba que un compromiso fundamental de la política de EE.UU. era hacer que el mundo sea seguro para las inversiones y los beneficios de las corporaciones.

Los que no creen que los gobernantes de EE.UU. se dedican conscientemente a la propagación del capitalismo deberían tomar nota de que los responsables de la política presionan explícitamente por “reformas de libre mercado” en un país tras el otro (incluyendo Serbia e Irak en estos días). Ya no tenemos que imputarles esas intenciones. Casi todas sus acciones y – con frecuencia creciente – sus propias palabras testimonian de lo que han estado haciendo. Cuando se ven obligados a elegir entre la democracia sin capitalismo y el capitalismo sin democracia, los gobernantes de EE.UU. se deciden resueltamente por el último – aunque también prefieren el manto legitimador de una “democracia” limitada y bien controlada, cuando es posible.

Todo esto debería recordarnos que los mayores enemigos de la paz y la democracia no se encuentran en La Habana – están en Washington.

Los libros más recientes de Michael Parenti son”The Assassination of Julius Caesar” (2003) y “Superpatriotism” (2004). Su sitio en la red es: http://www.michaelparenti.org/
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Cuba y la geopolítica petrolera imperial en el Golfo de México

Gian Carlo Delgado Ramos [1]
Rebelión


La reciente postura estadounidense contra Cuba que se desprende del "Informe al Presidente" de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre (presidida por Collin Powell) debe ser vista como un paso más en la flagrante violación a la soberanía nacional de la Isla y con ello de la resolución 2625 de la Asamblea General de la ONU de octubre de 1970[2], pero aún más, como la antesala de un escenario que apunta cuando menos, a una ingerencia estadounidense mayor sobre el territorio cubano, su recursos y su población; todo a modo de protectorado de Washington.

El asunto no es menor y dificilmente pasa desapersivido en el contexto pre-electoral actual. En febrero del presente ya analizaba en un artículo[3] la posibilidad de una invasión a Cuba como una carta para una peleada reelección de Bush y, en el momento de redacción de dicho texto la situación electoral en la potencia norteña no estaba tan peleada. Ahora el escenario se complica marcadamente tanto por la suma de Warren Buffet, el segundo hombre más rico del mundo, a la campaña del demócrata John Kerry quien tienen una posición respecto a Cuba tal vez aún más reaccionaria que la de Bush; como por la no menos escandalosa situación en Irak que crecientemente se "les" sale de control (al Gobierno de EUA y sus aliados) dada la intensa masacre de civiles iraquíes, por el aumento del número de "bajas" de soldados estadounidenses y, recientemente por la denuncia pública de la tortura y presuntos asesinamientos de "presos de guerra" por parte de personal militar estadounidense e inglés.

Del Informe para una "Cuba libre" presentado oficialmente por Powell el 6 de mayo de 2004 se desprenden varias lecturas e implicaciones. Aquí interesa dar cuenta de dos. Por un lado, el documento claramente busca perfilarse como la clave para ganarse a la cúpula político-empresarial de disidentes cubanos de Florida (recuerdese que en las pasadas elecciones presidenciales justamente en ese estado Bush perdió las elecciones aunque oficialmente las "ganara" gracias al megafraude electoral[4]). Por el otro lado, si se revisa el texto en cuestión se puede dar cuenta, como indicaba, que se trata de un plan bien orquestado para la anexión de Cuba como protectorado en donde la disidencia jugaría el rol de cepayos de EUA en la isla. Las medidas consideradas van desde el apoyo a la disidencia (financiero, logístico y de formación de cuadros para la contrarrevolución) y al proceso de transición a una Cuba post-Castro en el que fracasen "los planes de sucesión del régimen", hasta la toma económica, política y militar de Cuba por parte de Washington (véase más adelante). Se trata de un escenario que toma mayor claridad si revisa desde una óptica de la geopolitica petrolera imperial del Golfo de México en un contexto en el que se han confirmado nuevas reservas y reservas potenciales de petróleo en la zona, particularmente en lo que se conoce como los hoyos de dona, unas formaciones geológicas que se emplazan en el espacio geográfico en el que colindan las jurisdicciones marinas de EUA, México y Cuba.[5]

Aunque se trata efectivamente de una región en la que se han realizado muchas prospecciones petroleras, apenas recientemente se cuenta con la información y la tecnología necesaria para concluir que se trata de un área de alta concentración de hidrocarburos que se caracteriza por encontrarse a grandes profundidades. No es casual que en los últimos años las multinacionales petroleras se estén lanzando con gran interés a la exploración y eventual explotación de crudo en el Golfo de México. La velocidad con la que se están licitando "campos de explotación (marinos)" es de importancia ya que se considera que quien realice primero la extracción del crudo en cantidades importantes se verá beneficiado de lo que se conoce como el "efecto popote", entendido no tanto como la perforación "horizontal" sino como al fenómeno que se produce como producto del drenaje ocasionado por la gravitación. Por lo anterior es que Barbosa Cano, especialista en la temática del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, considera que ante la riqueza de petróleo en el Golfo que podría asecender a unos 100 mil millones de barriles, "…hay un riesgo real de que las compañías estadounidenses se apropien del petróleo."[6]

En ese sentido llama la atención que EUA venga ya desde hace algunos años licitando expeditamente un creciente número de campos petroleros en la zona del Golfo de México.[7] Para Johnnie Burton del Servicio de Administración de Minerales (MMS) de EUA, ente encargado de dicha actividad (junto con otros como el Departamento del Interior), señalaba en marzo del presente que "…Estados Unidos está ahora en su noveno año de expansión sostenida de desarrollo doméstico en explotación de petróleo y gas a gran profundidad en el área del Golfo de México y no muestra señales de disminución."[8] Y agrega, "…el potencial de recursos para la nación aumenta con cada nuevo descubrimiento en aguas ultra-profundas."[9]

Así, entre los pozos de perforación descubiertos sólo de 2001 a 2003 están: el Discoverer Deep Seas de Chevron/Transocean en el Bloque AC 818, el Deepware Millenium de Anadarko Petroleum Corporation/Trasnocean en el Bloque AT 349, el Jack Ryan de Shell Offshore/Global Santa Fe en el Bloque AC 943, el Deepwater Nautilus de Shell Offshore/Transocean en el bloque MC 657, el Deepwater Pathfinder de Chevron/Transocean en el Bloque MC 696, el Explorer de BHP Billiton/Global Santa Fe en el Bloque AT 618, el Discoverer Enterprise de BP Exploration/Transocean en el Bloque MC 778, el Cajun Express y el Marianas de Dominion Exploration/Transocean en el Bloque MC 734 y MC 772 respectivamente, el 1503 de Dominion Exploration/Pride en el Bloque MC 773, el Discoverer Spirit de la Union Oil Co/Transocean en el Bloque GC 943, o el Ocean Confidence de BP Exploration/Diamond Offshore en el Bloque GC 826.

Lo anterior quiere decir que el potencial de producción del Golfo significa para EUA, según datos del MMS[10], cerca del 30% de la producción doméstica de petróleo y el 23 de la de gas; cifras que podrían incrementarse conforme se confirmen las reservas potenciales y se descubran otras nuevas en el área, así como a partir de que los hidrocarburos propiamente de las las zonas económicas exclusivas (ZEE) de México y Cuba sean "aspirados" por EUA bajo el efecto "popote". Tómese nota que tal fenómeno puede estar pronto en proceso, ya que de 1995 a 2002 la extracción estadounidense de petróleo de aguas profundas del Golfo aumentó en un 535% mientras que la de gas lo hizo en 620 por ciento.

En este panorama, las reservas de México en el Golfo de México se esperan sean mayores que las de EUA. Mientras estas últimas se calculan rondan los 15 mil millones de barriles de pretóleo y los 47 mil metros cúbicos de gas (considerando las reservas probadas y esperadas), las mexicanas podrían cuando menos situarse en los 22 mil millones de barriles de petróleo, pero podrían aumentar según se vayan confirmando los más 170 "proyectos probables" que Petróleos Mexicanos (Pemex) así ha clasificado después de haber realizado más de 800 exploraciones en aguas profundas del Golfo (de ahí que Barbosa Cano indique que las reservas potenciales de petróleo de toda la zona del Golfo podrían ser de hasta unos 100 mil millones de barriles).

Los datos para la ZEE cubana de 112 mil km2 no están del todo claros, ni tampoco del tipo de crudo ha encontrarse. Como es sabido, Cuba posee yacimientos de petróleo de alto contenido de azufre, lo que lo hace un petróleo muy pesado. No obstante, se cree que al norte y noroeste de la Isla pueda haber estructuras geológicas profundas de crudo ligero. Para su prospección (algo imposible en la década de 1950 cuando, por ejemplo, Standard Oil realizó exploraciones), la Isla ha dividido su ZEE que se extiende a modo de un triangulo en 59 bloques de 2 mil km2 cada uno y que ya ha comenzado a licitar (10 hasta ahora) a empresas petroleras como Petrobras (Brasil), Repsol YPF (España), o Sherrit International (Canadá).

Las reservas cubanas no parecen ser nada despreciables. Repsol YPF anunciaba que la reservas potenciales correspondientes únicamente al bloque de Yamagua podrían ser de unos 1,600 millones de barriles o lo equivalente al 30% de las reservas probadas actuales de la multinacional. Las estimaciones para los seis bloques al norte de Cuba, según Repsol YPF, podrían contener hasta seis mil millones de barriles. Consecuentemente, la multinacional considera a Cuba como "una de sus zonas prioritarias de crecimiento".[11] Pero nótese que las reservas potenciales podrían ser aún mayores, lo que únicamente se puede confirmar hasta el momento de la perforación.

El hecho que el embargo a Cuba no permita a multinacionales de EUA celebrar contratos con la Isla ha sido un obstáculo, en este caso, para la explotación del petróleo cubano, mismo que presumiblemente se pretendía negociar como parte de las reservas de EUA ya que el primer gobierno de Bush dejó fuera de la negociación a Cuba al hablar sólo de 'dos zonas' (la estadounidense y la mexicana) y en ningún momento de una 'tercera' correspondiente a la Dona Oriental sobre la que Cuba tiene incuestionables derechos.[12]

Tal situación parece que bien podría quedar resuelta bajo un escenario "post-Castro" a cargo de los cepayos de EUA en Cuba, asunto que es puntualmente considerado en el Informe para una Cuba Libre. Entre las indicaciones en ese supuesto escenario, los cepayos de EUA en Cuba han de considerar, como parte de un programa de liberalización de la economía por medio de privatizaciones totales de las empresas cubanas -a cargo del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial-, la celebración de un Tratado Comercial con EUA y en segundo plano, el lanzamiento del país como un miembro más de la ansiada Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En tal escenario EUA ha puesto la mira sobre las reservas cubanas de minerales como el niquel y el cobalto y, por supuesto, de petróleo.

Textualmente el Informe suscribe que, "…en el mediano plazo, el Servicio Geológico de EUA debe estár preparado para proveer asistencia y ayuda en la modernización de instituciones gubernamentales críticas como la exploración geológica, ministerios de minas y organizaciones relacionadas. Esto deberá incluir el desarrollo e implementación de programas de prospección minera…[y] la modernización de exploraciones geoquímicas y geofísicas y de elaboración de mapas geológicos…" Entre los cuales ha de incluirse por supuesto la localización puntual de potenciales reservas petroleras terrestres y particularmente marinas.

'Amablemente' EUA se autopropone como el actor para "garantizar la oferta creciente de crudo requerido por la economía Cubana y para modernizar y mantener en adecuado funcionamiento la capacidad de refinado del mismo.[13] Para tal propósito la apertura de Cuba a la inversión extranjera directa es nodal, indica el Informe. Así, las presiones de la cúpula empresarial petrolera de EUA para celebrar contratos con Cuba quedarían resueltas, al tiempo que se posicionaría dicha potencia norteña de un negocio que en principio, visto imperialmente, debería de ser estadounidense pero que sin embargo, por el momento está consolidandose en manos de multinacionales europeas.

En el Informe no queda claro cómo sería, según EUA, el proceso hacia "una Cuba libre" pero vale contemplar como posibilidad una invasión militar, sobre todo si se tiene en cuenta que la potencia norteña está siendo dirigida por una cúpula delincuencial enloquecida que no ha dudado en usar el terror del Estado a lo largo y ancho del orbe, al tiempo que ha venido actuado unilateralmente y ha violado de modo sistemético el derecho internacional (ya no se diga los derechos humanos).[14] Las justificaciones que podrían vertirse son ya bien conocidas y desgastadas: la guerra contra el terrorismo (ante un eventual operativo clandestino o "autoataque" químico-biológico contra población civil en EUA [¿o Cuba?] que sería cobrado sin cuestionamientos al "régimen castrista") y como parte de un "esfuerzo" para "llevar la democracia al pueblo cubano y librarlo de la dictadura de Castro".

Y es que como atinadamente advierte Saxe-Fernández, "…es necesario agregar el factor geoestratégico que representa la participación cubana en los recursos petroleros del Golfo de México y su impacto en la planeación militar del gobierno de Bush -y de los intereses que representa- hacia Cuba y sus riquezas de hidrocarburos en la Dona Oriental. Podríamos afirmar que el peligro de una operación contra la Isla se ha acrecentado como resultado de la 'nueva geografía petrolera' del Golfo de México, de la desmedida ambición y codicia por el petróleo cubano y mexicano, y de la peligrosa proclividad hacia el unilateralismo de la camarilla que hoy domina las decisiones de la Oficina Oval."[15]

De cualquier manera, en el interín, el Informe propone estudiar la posibilidad de una aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton[16] que evoca la posibilidad de autorizar la celebración de juicios en cortes norteamericanas contra empresarios de terceros países que hagan negocios con Cuba...digamos algunas petroleras que operen en el Golfo de México; proceso mediante el cual, al menos se encajonaría y subordinaría la presencia de tales multinacionales en la Isla, al tiempo que se incrementa la capacidad de explotación del crudo en el lado estadounidense beneficiandose del efecto "popote". Lo primero ya es es una preocupación que ha expresado Repsol YPF al indicar que "espera que la tensión política no afecte su actividad".[17]

A lo anterior vale la pena agregar la consideración del Informe para elevar los esfuerzos para involucrar a gobiernos de terceros países en las campañas contra la Revolución Cubana.

Ahora bien, a modo de reflexión final vale hacer algunas precisiones sobre las implicaciones de la nueva geografía petrolera para los tres países involucrados y que sin duda alguna resultan ser de orden mayor.

En México, la actuación subordinada y entreguista de la cúpula mexicana está llevando a la privatización de facto del complejo petro-eléctrico-gasero del país (tal y como Saxe-Fernández lo analiza detalladamente en su libro La Compra-Venta de México. Plaza y Janés, 2002). El entusiasmo con el que México viene adjudicando Contratos de Servicios Múltiples a empresas extranjeras (particularmente estadounidenses) entre los que se incluyen la licitación de campos petroleros en la zona económica exclusiva del Golfo de México (entre otros como los emplazados en la Cuenca de Burgos) es un asunto de discusión urgente que debe ser sujeto de auscultación pública.

En Cuba, la molestia para EUA es que las reservas petroleras de ese país caribeño vienen siendo objeto de negocio de multinacionales no-estadounidenses que además, dan "aire" a la economía cubana, una "espinita en la garganta washingtoniana", en palabras de Saxe- Fernández, porque "…es un ejemplo inaceptable para Washington ya que si una pequeña isla con 11 millones de habitantes, localizada a sólo 90 millas, ha sido capaz de disuadir a la mayor potencia hemisférica de una invasión militar, aún después del colapso soviético y de toda su estructura internacional ¿qué pasaría si mañana llega al poder un gobierno decidido a defender el derecho al desarrollo económico, la industrialización, la soberanía y la independencia, por ejemplo de Brasil, país con más de 8 millones de km2, con el 20% de las reservas de agua del mundo, con la primera reserva de biodiversidad del orbe e importantes yacimientos de minerales; o de México con 100 millones de habitantes e importantes reservas de recursos naturales, de Venezuela con cerca del 70% de las reservas probadas de crudo hemisférico, o de naciones de tamaño medio pero de enorme importancia estratégica como Colombia, Perú, Bolivia, etcétera?"[18] La geopolítica petrolera imperial en el Golfo de México es pues un factor que da una nueva tonalidad a la proyección de los intereses estadounidenses sobre la región, afectando tanto a México como a Cuba pero también al resto de Latinoamérica. Las consecuencias a la soberanía y la seguridad nacional son de gran envergadura y de modo especialmente llamativo para el caso cubano por las razones antes indicadas.

Con o sin invasión, es claro que la escalada injerencista de EUA hacia Cuba es un puntal de acción tanto para Bush como para el candidato demócrata John Kerry. Pero, el grave error de ejecutar una operación militar contra la isla para "un cambio de regimen" antes o después de las elecciones, generaría como bien ha indicado Saxe-Fernández, un repudio regional e internacional y una resistencia cubana de insospechadas dimensiones. [19] Los costos políticos para EUA en Latinoamérica igualmente podrían ser considerables.

Desde Cuba, resistir a un escenario de fuertes costes económicos y políticos, pero sobre todo, sociales/humanos, producto de un recrudecimiento de la injerencia estadounidense o de una operación militar, claramente requiere de una fuerte cohesión y resistencia social (antes y después de dichos escenarios) pero también de una creciente labor de denuncia en el contexto internacional. Como bien un colega cubano me comentaba al respecto, más vale derramar una gota de sudor ahora que una gota de sangre mañana.

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Notas

[1] Gian Carlo Delgado Ramos es economista mexicano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y candidato doctoral en "Economía Ecológica y Gestión Ambiental" de la Universidad Autónoma de Barcelona. Autor de La Amenaza Biológica (Plaza y Janes, 2002) y de Biodiversidad, Desarrollo Sustentable y Militarización (Plaza y Valdés, 2004).

[2] La resolución indica textualmente que "ningún Estado puede aplicar o fomentar el uso de medidas económicas, políticas o de cualquier otra índole para coaccionar a otro Estado a fin de lograr que subordine el ejercicio de sus derechos soberanos y obtener de él ventajas. Todo Estado tiene el derecho inalienable de elegir su sistema político, económico, social y cultural, sin ingerencia en ninguna forma, por parte de ningún otro Estado." (UN General Assembly Resolution 2625 (XXV) Declaration on principles of international law friendly relations and co-operation among states in accordance with the charter of the United Nations. Nueva York, 24 de octubre de 1970.)

[3] Delgado-Ramos, Gian Carlo. "La invasión militar a Cuba, carta para una peleada reelección de Bush. América Latina en Movimiento (ALAI). 27 de febrero de 2004. Publicado también en:

Rebelión y Cuba Debate (Cuba, abril de 2004); Peace Link (Italia, abril de 2004); revista "AL Filo" (México, mayo de 2004).

[4] Léase: Palast, Greg. La mejor democracia que el dinero puede comprar. Crítica. España, 2003.

[5] Vale precisar, como bien lo recuerda Saxe-Fernández, que el término 'hoyo de Dona' "…se utiliza para denominar 'una línea extremadamente discontínua' consistente en dos porciones, la occidental y la oriental, que rebasaron las 200 millas correspondientes a México y EUA, y los límites, en estas porciones, que no se negociaron en el Tratado sobre la Zona Económica Exclusiva de 1977. Es decir, no se trata ni de 'hoyos', ni tienen forma circular o de dona" (Saxe- Fernández, John. "Cuba y los hoyos de dona." La Jornada. México, 1º de abril de 2004).

[6] Rodríguez, Israel. "Las reservas petroleras en el Golfo de México, segundas en importancia." La Jornada. México, 12 de marzo de 2004.

[7] En la lista de licitaciones se tienen para agosto de 2004 la venta 192 al Oeste del Golfo de México (GOM), para marzo de 2005 la 194 en el Centro del GOM, para agosto de 2005 la 196 al Oeste, para marzo de 2005 la 197 al este, para marzo de 2006 la 198 al Centro, para agosto de 2006 la 200 al Oeste y para marzo de 2007 la 201 al Centro del GOM.

[8] MMS. "Ultra-Deep Drilling Record Set Deepwater Energy Exploration Expands." News Realease # 3036. EUA, 4 de marzo de 2004.

[9] Ibidem.

[10] Ibidem.

[11] Casado, R. "Repsol YPF inicia la búsqueda de crudo en Cuba para elevar sus reservas." Expansión. España, 4 de mayo de 2004.

[12] Véase Barbosa, 2004. Citado en Saxe-Fernández, 2004. Op cit.

[13] Powell, Colin. Report to the President. Secretary of the State. Commission for Assistance to a Free Cuba. EUA, mayo de 2004: 267-268.

[14] Para una reflexión sobre la temática revise: Saxe-Fernánde, John y Delgado-Ramos, Gian Carlo. Globalización del Terror, Amenaza Bioterrorista. Centro Juan Marinello. Cuba, 2002.

[15] Saxe-Fernández, 2004. Op cit.

[16] Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act o Ley Helms-Burton de 1996 que entre sus actores está Roger Noriega, Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental. Disponible en: http://usinfo.state.gov/regional/ar/us-cuba/libertad.htm

[17] Casado, 4 de mayo de 2004.

[18] Saxe-Fernández, mayo de 2004. Op cit.

[19] Ibidem
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